miércoles, 11 de junio de 2008

Tampoco fue para tanto

Cuando nos echaron de Corea nos hinchamos de llorar. Desde entonces no nos ilusionamos con la selección. Y prometimos no hacerlo hasta que, por juego, o por resultado, ella nos permita hacerlo. Por resultados no lo ha hecho. Desde entonces lo máximo han sido los octavos de final del pasado mundial.

Por juego, quizá el partido de ayer podría haber ilusionado, pero tenemos que tener en cuenta varios factores para analizar el partido de España, y no caer en la catastrófica euforia de siempre. Se le venció a Rusia, que jugaba sin sus dos hombres más importantes, y gracias a tres genialidades (Torres, Iniesta y Villa), y un tanto en fuera de juego.

La selección en bloque, como hizo Holanda, posible rival en cuartos de final, no destacó. Además, la inestabilidad defensiva (Ramos y Marchena) fue máxima, y de haber entrado el tiro al poste con el 1-0, quizá estaríamos hablando de otro resultado. Hemos querido esperar a las ocho de la tarde para analizar todos los comentarios post-partido y tenemos el mismo síndrome de hace dos años: euforia.

Porque ante la Rusia que se jugó una peña de barrio habría dado la talla. Nos da miedo enfrentarnos a cualquier equipo del grupo C, o ante la misma Suecia. Aún no hemos ganado nada, quedan como mínimo dos partidos, y como máximo cinco, de los cuáles habrá que ganar la mayoría, y estos chicos aún no han demostrado nada. Poco a poco.
(Imagen:http://www.sport.es/)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Katon, Goukakyu no jutsu.

Anónimo dijo...

El mismo síndrome de hace dos, tres, cinco y diez años. Da lo mismo, siempre estamos eufóricos y más si marcamos cuatro goles, ya sea Rusia, Ucrania o cualquier ex-república soviética.

No lo hicimos mal, pero tampoco fue para decir que vamos a ganar. Rusia estaba sin Pogrebnyak y Arshavin, dos jugadores más decisivos para la confianza en ataque de este equipo. Sin ellos, no fueron nada. A ver cómo se nos da Suecia.

Capítulo aparte es la defensa. ¿Viste la lamentable relajación de Sergio Ramos con el 3-0? ¿O la insuperable descoordinación entre Puyol y Marchena? Para decir que nuestros mejores defensores fueron Senna y ¡Xavi!