Definitivamente, en España somos especiales, muy especiales. Llevamos dos días en los que sectores particulares de la pesca, la metalurgia y transporte han decidido hacer huelga. A efectos prácticos, sólo está paralizado el 3% del activo laboral. Entonces, preguntémonos: ¿Por qué está el país sumido en el caos?Principalmente, por dos motivos. El primero es un Gobierno sin soluciones, un presidente que no da la cara ni se reúne con los demandantes y un Ejecutivo incapaz de crear un acuerdo previo a la tregua que pudiera paralizar la situación que se avecinaba, porque se veía venir, aunque se quiera negar.
Por otro lado, en España no tenemos término medio. Una huelga ordinaria no puede suponer la paralización del país, obligando, los que no quieren trabajar, a no trabajar a quien sí lo desea. Las Fuerzas del Orden Público, Alcaldías y Gobierno están teniendo un nefasto comportamiento, permitiendo la actuación los piquetes no informativos, algo que debería estar vetado.
Lo que ocurre es que en nuestro país aún no hemos encontrado la madurez política, social y civil, que si tienen el resto de países. La repentina llegada de la democracia nos obliga aún, por ejemplo, a tener a ETA en muchos ayuntamientos, pues hasta hace poco se pensaba que ilegalizar a un partido político era una coacción de la libertad. Con los derechos y libertades ocurre lo mismo. Está bien que los miembros y miembras, como diría Aído, pensemos en las políticas sociales, pero antes interesaría aprender a comportarse.
(Imagen:http://www.adnmundo.com/)
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