lunes, 7 de enero de 2008

Al menos, para ellos

Cantaba Fede Comín en una de sus canciones más entrañables (De Grande), aquello que cada uno de nosotros soñaría ser siempre en su vida: un niño sin problemas, sin complicaciones, sin cuestiones, con el único propósito de disfrutar y de vivir. Nuestra tarde-noche del pasado sábado fue un tanto peculiar.

Atareados finalizando un regalo, con un gran resfriado encima y la presión de no llegar a tiempo, olvidamos lo que era el día 5 de enero. Novia y madre, ambas, dedicaban las últimas horas de la tarde a encontrar regalos, que en cierta medida, pasaban a ser una obligación, más que un detalle en una fiesta entrañable.

Metidos en la cama y con el regalo aún por concluir pensaba en aquellos magos de Oriente, en su peregrinar en camello y en lo que ahora es esta fiesta. Realmente, para El Corte Inglés no habrá mucha diferencia entre el 5 de enero y el 14 de febrero. Bueno sí, una, la cantidad de dinero embolsado, pero nada más.

Eso sí, nosotros, al menos el día 6, descubrimos, un año más, el sentido de la noche de Reyes. Ya por la tarde, con todos los juguetes descubiertos, ver a ciertas personas creer en esa magia llamada Reyes Magos, hasta el máximo límite de intentar contarte cuales fueron sus previsibles pasos en su breve estancia en su casa, hacen de esta festividad un día importante en el calendario, al menos para los niños, y los que a veces querríamos ser como ellos.
(Imagen:http://www.blumex.net/)

1 comentario:

Anónimo dijo...

...con corazón de infante