Algunos nacimos cuando el muro de Berlín estaba a punto de caer y no hemos conocido ni la URSS, ni la RDA, ni la CEE, salvo por los libros. Cuando empezamos a tener conciencia de la vida, la UE ya estaba consolidada, la OTAN había quedado en un anecdótico papel y Rusia era un país más, dependiente de EEUU, como cualquier otro.Sin embargo, la llegada de Putin al poder, hace ya algunos años, comenzó a desviar, de nuevo, a Rusia del centrismo mundial y político al que Yeltsin, desde la desintegración de la URSS, había conducido a este gran país. El giro hacia la izquierda en lo político y en lo económico de Putin, comenzaba a polarizar las posturas con EEUU en los últimos meses y, ahora, se han materializado las disidencias.
Si los motivos de Bush para invadir Irak se llamaban «petróleo», los de Rusia para invadir Georgia se llaman «presencia». El estado ruso invade Georgia, no por Osetia del Sur (y otras milongas), sino para decirle a todo el planeta que vive y que, si quisiera, estaría perfectamente capacitada para reavivar la Guerra Fría, aunque suene duro, con EEUU.
Ante ello, EEUU no piensa ceder terreno y las tiritas se empiezan a poner para que no se produzcan las heridas. Los norteamericanos no han tardado en reaccionar y han puesto la palabra OTAN sobre la mesa. Se quiere integrar a Georgia y comenzar a tomar posiciones en la región caucásica. Corea, Cuba, Vietnam o Irak pueden tener una nueva versión: Georgia. Esperamos equivocarnos.
(Imagen:http://www.lib.utexas.edu/)
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