Luis Aragonés es quizá quien mayor sentido de la prudencia tiene. La victoria ante Rusia, como sucedió hace dos años en Alemania (4-0 a Ucrania) ha disparado la euforia. Aragonés sabe, porque como suele decir tiene el culo pelado de tanto vivir en los banquillos, que lo ocurrido en el debú es sólo un golpe de mano. En términos guerreros, la victoria es un acto de fortuna. Se pilló al enemigo desprevenido. Se le vino en- cima todo el poder atacante del adversario y no tuvo capacidad de reacción. Ahora, quien ha tomado terreno, quien ha avanzado sus líneas, está en la obligación de mantener lo conquistado para que lo vivido no sea sólo, como dice Luis, un gol- pe de mano.La euforia, que se ha desatado en el entorno de la selección, los medios informativos y la calle, hay que moderarla. Los tres puntos son importantísimos. Ganar a Suecia casi daría la clasificación para cuartos. Por ello es necesario que nadie saque pecho, que nadie comience a creerse rey del mambo.
En Alemania se pasó de la gloria al infierno, aunque se superó la primera fase. Cuando se jugó contra Francia apenas quedaba convicción. Se habían visto ante Túnez y Arabia Saudí demasiadas carencias para seguir creyendo. Francia fue el remate. Los anteriores adversarios nos habían dado el aviso. La selección ofrece confianza, mas no conviene exagerar. Por si acaso.
http://www.larazon.es/ – JULIÁN GARCÍA CANDAU – 12-06-08
PD: Sirva esto para cerrar una semana de exámenes, que prosigue mañana con la resaca deportiva del fin de semana
(Imagen:http://www.mediotiempo.com/)
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