…que el que no quiere ver. Y no sabemos si José Luis Rodríguez Zapatero se encuentra en esa situación, pero lo que parece claro es que presidente del Gobierno de España, al menos de forma pública, no demuestra una firmeza clara que aleje al lehendakari, Juan José Ibarretxe, de su cruzada soberanista.La noticia con la que anoche nos acostamos algunos y todos se han levantado esta mañana, trastocó nuestra entrada prevista y retrasó su inserción a la mañana de hoy. No obstante, quisimos mantener nuestro inicio, pues hablar de la reunión de ayer Zapatero-Ibarretxe y hablar de ETA es, grosso modo, lo mismo.
Y lo es porque en la reunión de ayer los dos salieron igual que entraron, es decir, que la reunión no sirvió para nada, como cualquier encuentro con ETA. Zapatero sigue en su idea, pero no firme ni planteada, de no dejar al lehendakari que convoque su referéndum el próximo 25 de octubre, pero el presidente vasco sigue empeñado en consultar a los vascos si desearían la independencia.
Por tanto, más de lo mismo, y separación entre los demócratas, encontrándonos ante una ETA cada vez más débil, cada vez más fuerte. ¡Qué paradoja! Cada vez más débil porque un nuevo golpe como el de ayer deja a una reducida banda terrorista muy noqueada, pero cada vez más fuerte porque los que tienen el poder no son capaces de caminar al unísono, aún, hacia la paz.
Es una situación complicada. Si desde 2004 el camino hubiera sido el que ahora comienza a perfilarse quizá podríamos estar hablando de la desaparición de ETA. Lo que ocurre es que, a pesar de la gran labor de Guardia Civil y Policía Nacional, no somos lo suficientemente maduros como para desear el cese de la violencia, con el desmembramiento de ETA, desde la fuerza policial. Quien no quiera ver… que no vea.
(Imagen:http://www.adnmundo.com/)
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