Cuando George Bush llegaba a la presidencia de los EEUU hace ya casi ocho años, no podía imaginar que, en la actualidad, el mundo fuera ser como lo conocemos en los últimos días. Bien es cierto, que el presidente norteamericano no tuvo suerte al llegar a la Casablanca, con los atentados del once de septiembre, antes de cumplir su primer año de mandato, pero, sin embargo, tampoco fue afortunada su reacción.La cruzada por salvar al pueblo norteamericano que emprendió contra Afganistán e Irak aún continúa sin haber logrado el objetivo principal de capturar a Osama Bin Laden, que aún sigue suelto, coordinando la cúpula de Al Qaeda para próximos asesinatos. Por ello, ya han pagado millones de personas muertas y otras tantas que aún están por morir.
Por experiencia, se ha demostrado que no es necesario crear una guerra para combatir el terrorismo. Las fuerzas de seguridad de todo el mundo han demostrado ser, cuando el poder se lo permite, efectivas e implacables con el terrorismo de algunos islamistas. Sin embargo, para ello es necesario libertad desde las altas instancias para trabajar y el contacto constante de todas las organizaciones policiales mundiales. Eso sería un acierto.
Y lo que sería un error es seguir el patrón de George Bush. Éste pide a la OTAN una mayor contribución en Afganistán para luchar contra Al Qaeda. Éste, según Bush, es el futuro de la OTAN, reunida desde el pasado miércoles. El presidente de EEUU pide a sus aliados colocar como primer objetivo de la organización acabar con los terroristas de Afganistán, para cual podría ser, hasta necesario, incorporar antiguas repúblicas soviéticas. Creemos que esta no es la solución para lograr la paz. Sí lo es para que Bush siga gozando, pero a costa de que muchas personas sigan muriendo.
(Imagen:http://www.rfi.fr/)
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