lunes, 25 de febrero de 2008

El cariño mortal de una madre

Hay cosas que nunca nos podremos explicar. Como que una madre mate a sus hijos, al fruto de su vientre por quien se supone que tiene que dar su vida.

Ayer se conocía el último caso, ocurrido en Navarra, donde una mujer que se acababa de separar de su marido intentó presuntamente asesinar a sus cuatro hijos, suministrándoles unos fuertes tranquilizantes. Finalmente, dos de ellos murieron, de 3 y 7 años, y los otros se encuentran en el hospital recuperándose. Por su parte, la presunta autora del crimen fue encontrada en el garaje de su casa inhalando monóxido de carbono del tubo de escape de su coche en un intento de suicidio.

Casos como este ocurrian ya en los años cincuenta, cuando saltó a la luz el delito de Licia Guarnieri, quien asesinó a dos de sus hijos. Mucho más reciente es lo ocurrido en Murcia donde, la conocida como la parricida de Santomera, estranguló a sus pequeños con el cargador del teléfono. Ella había ideado un malévolo plan en el que tenía todo planeado, hasta una estupenda cortada, y supo actuar de manera fría cuando le informaron de que sus hijos habían muerto. También nos conmocionó la confesión de María Rosa, que el 4 de julio de 2005 ahogó a sus dos hijos, de ocho meses y dos años de edad, en la bañera de su domicilio, porque al parecer “no le había gustado el regalo que le hizo su pareja”.

Los expertos aseguran que hay muchas coincidencias en todos estos casos, la más llamativa es que la mayoría de las homicidas se encuentran bajo tratamiento psiquiátrico, y muchas han sido recientemente abandonadas por sus parejas. Es común también el hecho de que cuando caen en la cuenta de lo que han hecho intenten poner fin a su vida.

A pesar de que ninguno de estos hechos tiene justificación, algunos profesionales intentan encontrar los motivos que llevan a la madre a obrar de esta cruel forma. En este sentido, muchos aseguran que las progenitoras actúan movidas por realizar un “acto de amor” hacia sus hijos. Ellas desean que estos no sufran lo que ella ha sufrido y por ello creen que “la mejor opción” es quitarles la vida. O eso explicaba Inés Corbacho, una mujer que tomó la decisión de acabar con la vida de su única hija “preocupada por su futuro y angustiada al magnificar el hecho de que empezase a consumir cannabis”. La madre explica que “no fue un arrebato”.

No obstante, no es el único caso en que un “acto de cariño” puede explicar un crimen, pues en el caso de María Rosa ella decidió que no quería seguir viviendo pero tampoco quería dejar solos a sus hijos, por lo que la única opción fuera matarles.

Otra de las alusiones que los psiquiatras apuntan es el denominado “síndrome de Medea”, que hace referencia a la tragedia griega en la que la protagonista mata a su hijo para castigar a su marido. Muchas de las madres acusadas están en trámites de separación, por lo que ven el asesinato como una forma de venganza.

Teniendo todos estos aspectos en cuenta, en muchas ocasiones a los jueces les cuesta tomar una decisión sobre el futuro de las parricidas, ya que puede que las madres no sean realmente conscientes de lo que están realizando, pues están enfermas, bajo tratamiento médico e incluso bajo los efectos de drogas y alcohol.
SÚMATE – http://blogs.europapress.es/ – 07-02-08
(Imagen: http://blogs.europapress.es/)

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