viernes, 1 de febrero de 2008

De paso por Kenia

El viaje del secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, a Kenia demuestra, al menos de manera protocolaria, el deseo de la organización internacional de ponerle remedio al problema africano. El secretario, al llegar a Nairobi, ha apelado a «detener la violencia», yendo, «más allá de los intereses individuales y partidistas».

El objetivo de este viaje no es otro que lograr un «acuerdo», por llamarlo de alguna forma, entre el Gobierno y la oposición keniata. El pasado 27 de diciembre se celebraban elecciones presidenciales. Hubo que esperar varios días, por los altercados ocurridos en las diferentes localidades del país durante la jornada de votación, para saber el resultado. Finalmente, el presidente Mwai Kibaki fue reelegido.

Sin embargo, desde entonces, el ambiente político y social no ha podido ser peor. En poco más de un mes que ha transcurrido desde entonces, al menos han muerto 850 personas. Y el futuro para Kenia, pese a la visita de Ban Ki-moon, es incierto y no es esperanzador.

Porque, y no es que sean malas las visitas protocolarias de la ONU a este país, de camino que se pasa por África, claro está que no se logra nada con únicamente palabras, que bonitas son, pero no ayudarán a que finalicen las muertes. Kenia, como muchos otros países, está en proceso de desarrollar su sistema democrático. La ayuda a su pueblo es necesaria, pero para ayudar se necesitan algo más que palabras.
(Imagen:http://www.elciudadano.net)

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