El presidente de la RFEF, Ángel María Villar, ha logrado lo que deseaba, que esta edición de la Copa del Rey, fuese de las pocas, si es que no es la única en la historia, que no tiene a ningún equipo de Segunda División, o inferior categoría, en los octavos de final de la competición.A falta de los dos partidos restantes, en la tarde-noche de hoy, sólo el Pontevedra, de no caer en Zaragoza, accedería a la siguiente eliminatoria. Sino la competición, quedaría cerrada a todos los equipos de Primera División, menos cuatro. Imagínense ustedes, con los pésimos partidos que disputaron los cuatro primeros clasificados de Primera División en el día de ayer, que éstos hubieran tenido que visitar a su adversario en su estadio.
El Real Madrid evitó la prórroga ante el Alicante CF, gracias a un zarpazo de Guti en el descuento. EL FC Barcelona no fue capaz de vencer al Alcoyano, aunque pasó ronda. El Villareal, en casa, sólo pudo vencer a Las Palmas, el colista de Segunda División y el Español de Barcelona necesitó una prórroga, para derrotar a un débil Deportivo de La Coruña.
Aquella final, disputada por el filial del Real Madrid, el Castilla, siendo éste equipo de Segunda División, queda ya muy atrás, para Ángel María Villar, que, en breve, comenzará a ver como los equipos pequeños dejan de interesarse por dicha competición, lo cual ya han hecho los equipos grandes. Así pues, en breve, a nadie le interesará la Copa del Rey.
Estamos, aún, a tiempo de remediarlo, cogiendo el formato inglés en su plenitud. Los grandes jugarán menos partidos y los pequeños tendrán más opciones de llegar lejos. Es la solución.
(Imagen:http://www.eldiariomontanes.es)
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