El espectáculo que se vivió en la noche de ayer en el Senado de Italia fue vergonzoso. Quienes habitualmente, entre los que nos encontramos, nos quejamos de la situación de nuestra política nacional, anoche tuvimos que alegrarnos de tener entre nosotros a señores como Ángel Acebes y José Blanco.Al menos nuestros políticos no están en el Senado haciéndose señales de cornudos, literalmente, o escupiendo a compañeros de su mismo partido político. Italia fue anoche el espectáculo más deplorable de todo el mundo. La situación bursátil, los atentados en Oriente Medio o la rebaja fiscal estadounidense quedaron eclipsados ante la reprobación de Romano Prodi, como presidente del Gobierno latino.
Tenemos, también, que explicar porque se produjo esta situación. Y volvemos, aunque puede resultar pesado y repetitivo, a hablar de la ley electoral. Para que nos hagamos somera una idea, Italia tiene el sistema electoral que reclama Izquierda Unida, es decir, un sistema en el que el número de votos se traduzcan, totalmente, o casi, en el número de escaños proporcionales.
En España, la Ley D’ Hont impide, por ejemplo, tener representación parlamentaria a un partido con menos del 3% de los votos en su circunscripción y, por ejemplo, impediría a un partido minoritario, como ha ocurrido en Italia, marcar la pauta de Gobierno. Así pues, antes de las próximas elecciones Italia se sume en una profunda reflexión para reformar su sistema electoral, que garantice la gobernabilidad de un partido, durante cuatro años.
(Imagen:http://www.laverdad.es/)
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