Lo peor de una catástrofe no son sus consecuencias, créannos, lo más importante es saber interpretar las consecuencias de lo ocurrido. Ayer se derrumbaron las bolsas de todo el mundo, salvo las de Norteamérica, que no abrieron debido a una festividad allá. El Ibex 35, índice referencia en España, cayó un 7,54%, la mayor pérdida de su breve historia.Inmediatamente el señor Solbes salió a defender la solvencia de la economía española. Graso error. En un primer momento, tenemos que definir bien lo que se produjo en el día de ayer. Fue una crisis bursátil, que no económica. Repercutirá en la economía, sí, pero sólo indirectamente y a muy largo plazo. Así pues, no hay porque relacionar la crisis bursátil de ayer (producida en Japón y toda Europa) con el estado de la economía española.
Sin embargo, el señor Pedro Solbes no dudó en salir rápidamente para hablar de que «disponemos de los instrumentos para seguir trabajando y afrontar estas situaciones». Posteriormente, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero aseguraba que «estamos preparados mejor que nunca para hacerle frente».
Por último, Solbes remataba diciendo que «en España estamos preparados para una desaceleración [crisis] económica, entre otras razones porque a eso nos hemos dedicado en los últimos cuatro años, a prepararnos, y en estos momentos estamos mejor preparados que hace cuatro años».
Señores, como se dice en la calle, estamos mezclando las churras con las meninas. España, es una víctima más de la crisis bursátil. La situación de nuestra economía, la subida del pan, la subida de la leche y demás productos básicos es algo independiente a lo ocurrido ayer. Es más, favorece a que la gente continúe relacionando, erróneamente, una crisis bursátil, con una crisis económica, en vez de explicar la disidencia.
La reacción del Gobierno, ante la crisis bursátil, es desproporcionada y sólo demuestra el temor, que con respecto al tema económico, tiene el aún el Ejecutivo español. Pizarro amenaza al PSOE, éste sabe cual es su punto débil en estas elecciones y quiere defenderse, cual gato panza arriba.
Lo que ocurre es que esta vez se ha escogido el escenario equivocado y de la misma manera que una buena defensa es un buen ataque, un mal ataque puede dejar desguarnecida la zaga. Lo evidente parece ser que en estas elecciones no va a vencer el que gane, sino el que no pierda, porque aunque pasaron los Reyes, los regalos al adversario siguen llegando.
(Imagen:http://estaticos01.cache.el-mundo.net/)
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