El próximo ocho de enero tendremos elecciones en Pakistán. Sin embargo, hasta entonces, es previsible presagiar acontecimientos como el ocurrido ayer en la localidad de Charsadda. Son ya 54 personas muertas y decenas de heridos los que se contabilizan y se espera que siga aumentando el número, en este nuevo atentado.En este caso, el punto de mira estaba fijado sobre Aftab Khan Sherpao, ministro de Interior paquistaní hasta el pasado mes de noviembre, y su hijo, cuando se encontraban celebrando en su casa la fiesta islámica del sacrificio del cordero. Sherpao ha salido ileso, mientras que su hijo ha sido herido, aunque no se teme por su vida.
La explosión ha tenido lugar cuando el ministro recibía las visitas de amigos y allegados. Eran unas 1.000 personas las que se encontraban rezando en la mezquita de su propiedad, cuando se produjo la sangrienta explosión. Este atentado suicida, pues el terrorista estaba rezando en medio del grupo cuando se produjo la masacre, es uno más en una lista negra, que aún no está cerrada.
Esta cadena de atentados está enmarcada en el contexto de unas próximas elecciones legislativas, previstas para el 8 de enero. Como ya dijimos semanas atrás, haciendo mención a Pakistán, no se esperan buenos augurios, para la localidad de Oriente Medio, salvo que intervenga la UE o la ONU. Sólo los poderes internacionales tienen la opción de poner paz en Pakistán, como ocurriera en Kosovo.
(Imagen:http://www.elpais.es)
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