Se llama Javier Gómez Bermúdez. Nace en Álora, provincia de Málaga, un tres de agosto de de 1962. Este caballero se licencia en derecho en 1984, convirtiéndose en juez sólo dos años después. Antes de cambiar de milenio, llega a la Audiencia Nacional, siendo presidente de la Sala de lo Penal, desde hace tres años.Este malagueño ha sido el encargado de llevar a cabo la difícil tarea de dirigir el juicio contra el mayor crimen de la historia de España, y de Europa. La firmeza ha caracterizado, durante este proceso, a un hombre, segundo de cinco hermanos. El magistrado se ha tomado muy a pecho este juicio y la sociedad, por el momento, está sabiendo reconocerlo.
Hay que tener valor, todo hay que decirlo, para ponerse delante de la mesa judicial, para afrontar un juicio, que, por todo lo que ha rodeado al acontecimiento juzgado, se presentaba, desde primera hora, como complejo y difícil.
Ello le obliga a ir acompañado de escolta todos los días. Lejos de la paz provincial que, años atrás caracterizó la vida de este magistrado, ahora vive angustiado, pero eso sí, disfrutando de una auténtica pasión por un trabajo, que da más disgustos que buenos momentos.
Con un trabajo pulido y minucioso este juez ha trabajado, como si fuera el último juicio, para intentar desenmarañar toda la verdad. No sabemos si lo habrá conseguido. Las condenas son cortas, pero justas si revisamos el Código Penal. Para un servidor, vale el trabajo incesante, máximo de Gómez Bermúdez.
PD: Volvemos a pedid disculpas. Acabó un fin de semana, esperemos que fructífero a la larga. Esta tarde, a las 20 horas, la entrada de ayer. A última de la noche, la pluma exterior.
(Imagen:http://www.sur.es/)
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