Miles de personas se manifestaron el pasado fin de semana a favor del pueblo birmano, protestando por la dura represión ejercida por la Junta Militar de Birmania (Myanmar).Hasta el momento, la cifra de muertos en la «revolución» se contabiliza en dos decenas de personas, sin embargo, las fuentes europeas están dispuestas a afirmar que las informaciones birmanas no son del todo fiables y que podríamos estar hablando de una mayor masacre.
Sin embargo, ¿para qué hablar de Birmania?, no interesa. Para Estados Unidos, no interesa, pues ya están pendientes de sofocar la «revolución» que ellos mismos iniciaron en Irak. En Reino Unido, están pendientes de otros asuntos y aquí en España, José Luis Rodríguez Zapatero no se atreve a movilizar más tropas por el mundo.
El ministro de Asuntos Exteriores de Birmania, Nyan Win, justifica la represión de «en favor de la democracia en su país» y los máximos mandatarios mundiales permanecen impasivos ante esta grotesca situación. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha enviado un representante, Ibrahim Gambari, para entrevistarse con el jefe de la Junta Militar, Than Shwe, pero eso y nada es lo mismo.
De Irak interesaba hablar y se habló en todo el mundo, pero de Birmania no toca. Ni la izquierda ni la derecha, como hace cuatro años, ven posible sacar «tajada» política de la situación birmana. La incertidumbre no favorece a este pueblo, que ve la pasividad internacional, mientras decenas de seres humanos continúan siendo asesinados.
(Imagen:http://www.efe.es/)
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